A veces el Mundial deja historias que no aparecen en los pronósticos. Mientras las grandes figuras ocupaban las portadas, un mediocampista paraguayo comenzó a ganarse un espacio propio partido tras partido. Recuperando, asistiendo, llegando al área y apareciendo cuando su selección más lo necesitaba.
Matías Galarza fue creciendo en silencio hasta convertirse en una de las revelaciones de la Copa del Mundo.
Paraguay encontró en él mucho más que un volante. Encontró un líder futbolístico. Uno de esos jugadores capaces de sostener el equilibrio de un equipo, pero también de marcar diferencias cuando el partido lo exige.
Sus actuaciones fueron tan determinantes que terminó siendo reconocido entre los mejores futbolistas de la fase de grupos, un lugar reservado normalmente para delanteros goleadores o estrellas consolidadas. Fue el MVP del juego ante Turquía.
Y fue entonces cuando su nombre comenzó a sonar con fuerza también en Bolivia. Porque durante años, Galarza apareció en conversaciones futboleras, en debates de redes sociales y en las eternas preguntas que acompañan al fútbol boliviano: ¿qué habría pasado si ciertas historias tomaban otro camino?
Las respuestas nunca llegarán. Lo que sí quedó claro es que Paraguay encontró en él una pieza fundamental para volver a competir en la élite del fútbol mundial.
Mientras Bolivia observa esta Copa del Mundo desde afuera, Matías Galarza se convirtió en una de esas historias que generan admiración y también inevitable curiosidad. Porque los Mundiales están llenos de goles, resultados y campeones.
Pero también de caminos que pudieron ser distintos. Y el de Matías Galarza es uno de ellos. ¿Qué hubiera pasado si Matías nos decía que sí y se ponía La Verde? en fín, la historia ahora lo ve como el MVP paraguayo en la Copa del Mundo.
What do you feel about this post?
Like
Love
Happy
Haha
Sad


