Hay equipos que regresan a Primera División buscando simplemente sobrevivir. Y hay otros que vuelven con una memoria que no desaparece. Real Potosí parece estar recuperando la suya. Real Potosí acaba de ganarle 2-0 a Blooming, con goles de William Arnol Fernández Mamani (27’) y Jeferson Rivas (49’). Pero lo interesante es lo que significa el triunfo: el equipo potosino llega a 23 puntos en 14 fechas y se mete cuarto, apenas por detrás del trío de punta.
El regreso del cuadro lila a la División Profesional significó reencontrarse con un escenario que durante años fue parte de su historia. Después de su ausencia, cada partido representó también un proceso de reconstrucción: volver a competir, volver a sentirse protagonista y volver a jugar con la exigencia que supone vestir una camiseta histórica.
Esta temporada no comenzó como un camino sencillo. Real Potosí tuvo que adaptarse nuevamente a la máxima categoría y encontrar su ritmo en una competencia que no perdona errores.
Pero poco a poco aparecen señales. El equipo potosino comenzó a recuperar algo que va más allá de los resultados: la personalidad para competir. Esa personalidad se construye en partidos cerrados, en la capacidad de resistir cuando toca, en saber aprovechar los momentos y, sobre todo, en entender que en Primera División cada punto tiene un valor diferente.
Real Potosí no volvió únicamente para completar el campeonato. Volvió para recuperar su lugar.
El recuerdo de aquel equipo que durante distintas etapas peleó arriba, disputó torneos internacionales y convirtió al Víctor Agustín Ugarte en una cancha difícil para cualquiera sigue presente. Ahora, una nueva generación intenta escribir su propia historia con el mismo escudo.
Y eso es justamente lo que empieza a aparecer. Real Potosí está recuperando la memoria competitiva. Todavía queda mucho campeonato y sería apresurado hablar de grandes objetivos. Pero el regreso ya dejó de ser una simple noticia. El lila empieza a recordar quién es.
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