Always Ready parecía haber perdido el alma competitiva en el torneo, perdió puntos importantes en casa, hasta llegar a perde la punta del torneo, por eso el partido en Santa Cruz ante Oriente Petrolero era decisivo, lo era para ambos, y así lo jugaron, como una final. Oriente fue intenso y estuvo muy cerca del primer gol, pero claro, una decisión arbiral cambió todo y luego un regalo Refinero al Millonario complicó la historia Verdolaga.
El primero del partido llegó desde el árbitro Bladimir Rueda -de bajísimo partido- Fran López fue al choque con Javier Uzeda dentro del área. Un contacto que parecía parte de una disputa normal por la pelota, pero Rueda señaló penal. La decisión generó reclamos de inmediato. Triverio no perdonó y Always Ready encontró el 1-0 que necesitaba para volver a creer.
La decisión arbitral, el festejo de Triverio y la bronca contenida de los orientales, estalló todo -muy temprano- se rompió la armonía, petardos en cancha, peleas, todo era a cara de perro y al límite.
Y cuando comenzó el segundo tiempo y Oriente todavía intentaba acomodarse en el partido, llegó otro error, esta vez propio. Mizael Pinto entregó mal la pelota, Jesús Maraude estuvo atento, se avivó, robó y definió para poner el segundo. Un partido que parecía controlado por Oriente se convirtió en una batalla constante en cada jugada.
Always Ready recuperó algo que parecía perdido: su alma competitiva. Pero Oriente no se quedó de brazos cruzados. Leo Vaca empezó a aparecer con mayor protagonismo y encontró una de esas jugadas que explican por qué puede ser determinante. Centro preciso, con ventaja y con veneno, para que Nabil Nacif sacara un golazo y pusiera el 2-1.
El descuento encendió definitivamente el partido. Oriente buscó cerrar el encuentro y Always Ready se lanzó por el empate. Y ahí apareció una de las figuras de la noche: Alaín Baroja. El arquero venezolano sostuvo a la Banda Roja, y cuando más lo necesitaba, respondió ante las aproximaciones de Oriente y terminó siendo decisivo para conservar una ventaja que, después de todo lo ocurrido, ya no parecía segura.
Always Ready volvió a competir cuando recibió una vida extra. Oriente tuvo el partido en sus manos, pero dos errores —uno arbitral y otro propio— cambiaron la historia.
El 2-1 no cuenta toda la historia. Cuenta el resultado. La historia fue otra: Oriente estuvo cerca de meterse en la pelea por el título, Always Ready encontró cómo volver a vivir y Baroja terminó salvando los tres puntos que valen muchísimo.
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