Conrrado Moscoso y Valeria Quispe fueron elegidos por el Comité Olímpico Boliviano como los abanderados de la delegación nacional en los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El raquetbolista chuquisaqueño y la atleta tarijeña encabezarán a Bolivia en la ceremonia inaugural del 12 de septiembre, en Rosario.
Bolivia ya tiene a quienes llevarán la Tricolor al frente de su delegación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El Comité Olímpico Boliviano (COB) designó al raquetbolista Conrrado Moscoso y a la atleta Valeria Quispe como sus abanderados para la competencia que reunirá a deportistas de 15 países entre el 12 y el 26 de septiembre.
La elección reúne dos historias diferentes, pero con un mismo denominador: el alto rendimiento. Moscoso llega como una de las grandes figuras del deporte boliviano y actual referente mundial del ráquetbol; Quispe, en cambio, representa a una generación que se ha abierto camino en el atletismo y que viene de conquistar el único oro de Bolivia en los Juegos Bolivarianos de Lima y Ayacucho 2025.
Moscoso, un abanderado acostumbrado a ganar
Para Conrrado Moscoso no será la primera vez que encabece una delegación boliviana. El chuquisaqueño ya llevó la bandera nacional en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y Santiago 2023, por lo que Santa Fe marcará su tercera experiencia como abanderado.
Su elección se explica por una trayectoria que lo convirtió en uno de los deportistas bolivianos más exitosos de todos los tiempos. Moscoso acumula más de 50 medallas internacionales y entre sus principales conquistas aparecen los tres oros que consiguió en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018 y las tres medallas doradas que Bolivia obtuvo en el ráquetbol de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y Santiago 2023.
En Santa Fe tendrá nuevamente una responsabilidad enorme. Bolivia deposita buena parte de sus esperanzas de medalla en el ráquetbol y Moscoso aparece como una de las principales cartas nacionales. El COB proyecta cuatro medallas de oro para Bolivia y apunta precisamente al ráquetbol como la disciplina con mayores posibilidades de alcanzar ese objetivo.
El chuquisaqueño competirá en varias modalidades y tendrá la posibilidad de buscar un nuevo registro histórico. En Cochabamba 2018 conquistó tres oros y ahora tendrá la posibilidad de pelear por cuatro, debido a la incorporación del dobles mixto al programa.
Quispe, la bandera de una nueva generación
Al lado de Moscoso estará Valeria Quispe, quien vivirá por primera vez el honor de portar la bandera boliviana en un gran evento deportivo.
La tarijeña es una de las principales exponentes nacionales del salto triple y llega a Santa Fe después de convertirse en campeona bolivariana en 2025. En aquella competencia consiguió un salto de 13,48 metros, resultado que le permitió conquistar el único oro de Bolivia en los Juegos Bolivarianos de Lima y Ayacucho.
Su historia también refleja una realidad distinta a la de las grandes estrellas internacionales. Quispe ha tenido que combinar su carrera deportiva con su trabajo como profesora de educación física y ha hablado públicamente de las dificultades económicas que enfrentan los atletas bolivianos para competir y prepararse al más alto nivel.
Ahora tendrá una oportunidad especial: además de competir por una medalla en el salto triple, será una de las dos personas encargadas de representar a toda la delegación boliviana durante la ceremonia inaugural.
Una delegación que buscará dar el salto
Bolivia llegará a Santa Fe con 239 deportistas en 31 disciplinas, acompañados por entrenadores y delegados. La delegación fue reducida respecto de la lista inicial debido a las limitaciones económicas, pero el objetivo deportivo se mantiene: el COB proyecta conseguir cuatro medallas de oro, cuatro de plata y siete de bronce.
El contexto no es menor. En Asunción 2022, Bolivia consiguió dos medallas de plata y seis de bronce, aunque aquella edición no contó con el ráquetbol, precisamente la disciplina que ahora aparece como la principal esperanza dorada del país.
Por eso, Moscoso y Quispe no solamente llevarán una bandera. Serán los rostros visibles de una delegación que llega a Argentina con expectativas, pero también con una enorme responsabilidad.
Uno representa la experiencia de quien ya conoce el camino hacia el podio. La otra, el impulso de una generación que busca abrirse espacio entre las mejores de Sudamérica. Juntos llevarán la Tricolor al frente de Bolivia en Santa Fe.
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