GV San José: Viviani se va y la crisis queda al descubierto

Historias GV San José

Humberto Viviani llegó a GV San José con la misión de levantar a un equipo comprometido con el descenso. Doce días después, se fue. No pudo trabajar con normalidad, no pudo entrenar al plantel y terminó renunciando en medio de una crisis salarial que parece no tener solución.

Viviani fue anunciado como nuevo entrenador del conjunto orureño el pasado 27 de agosto, después de la salida de Julio César Baldivieso. Llegaba con el respaldo de la dirigencia y con el desafío de sacar al equipo del último lugar de la tabla. Pero apenas comenzó su gestión se encontró con una realidad que terminó siendo imposible de ignorar: los jugadores estaban en paro por salarios atrasados.

El plantel lleva al menos 20 días sin entrenar y, según los reportes conocidos, algunos futbolistas acumulan hasta cuatro meses sin cobrar. Los jugadores decidieron presentarse únicamente a los partidos mientras esperan una respuesta de la dirigencia. Viviani, en consecuencia, no pudo realizar un solo entrenamiento normal con el primer plantel durante su corta etapa en el club.

El entrenador había llegado con un compromiso de la dirigencia. Según las versiones publicadas, el presidente de GV San José, Paulo Folster, le había asegurado que se realizaría un pago para comenzar a solucionar la deuda con los futbolistas. Ese dinero nunca llegó. La situación se mantuvo y Viviani terminó entendiendo que, sin jugadores entrenando y sin una solución económica, era prácticamente imposible desarrollar su trabajo.

Su paso por el club quedó reducido a tres partidos y un balance de una victoria y dos derrotas. El debut llegó con el triunfo 4-1 sobre Real Oruro por la Copa Bolivia; después llegó la derrota 0-1 ante Bolívar y finalmente el 0-3 frente a Aurora. Pero incluso esos números necesitan contexto: el equipo llegaba a los partidos sin una preparación normal.

Este lunes 7 de septiembre, Viviani se despidió de los futbolistas y dejó Oruro. El club posteriormente oficializó su salida con un breve mensaje de agradecimiento. Así terminó un ciclo que ni siquiera alcanzó las dos semanas.

Pero la salida del entrenador es apenas una parte del problema.

GV San José ahora está nuevamente sin técnico, con el plantel en paro, con salarios pendientes y comprometido en la zona del descenso. Y el calendario no espera.

Este miércoles 9 de septiembre, el equipo debe visitar a Blooming en Santa Cruz, desde las 20:30, por la tercera fecha de la Copa Bolivia. La incertidumbre incluso alcanza a ese partido: algunos jugadores analizan no viajar como medida de presión y existe la posibilidad de que el club tenga que recurrir a juveniles si la medida se mantiene.

La historia de Viviani, entonces, no parece ser la de un entrenador que simplemente perdió tres partidos y dejó el cargo.

Es la historia de un técnico que llegó a un club en crisis y que, doce días después, terminó siendo otra víctima de esa crisis.

GV San José necesita ahora mucho más que un nuevo entrenador.

Necesita respuestas.
Necesita dirigentes.
Y, sobre todo, necesita pagarle a sus jugadores.

Porque mientras la dirigencia no encuentre una solución, cambiar de técnico solamente será cambiar al protagonista de una historia que parece repetirse una y otra vez.

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