El partido ya había terminado, pero el Siles todavía no quería quedarse en silencio. Después del 4-1 sobre San Antonio, mientras los jugadores saludaban y la gente comenzaba a abandonar las tribunas, apareció un grito que resumía el sentimiento de la noche:
“¡Sí se puede! ¡Sí se puede!” No era solamente la celebración de una goleada. Era la despedida.
Bolívar cerró su último partido en casa antes de emprender un viaje que lo llevará a Brasil. La victoria le dio el impulso que necesitaba y la gente, desde las tribunas, le entregó el mensaje para lo que viene.
Ahora cambia el escenario. Este sábado, el plantel dejará La Paz y viajará a Santa Cruz. Allí pasará la noche antes de tomar, el domingo, el vuelo rumbo a São Paulo.
La salida está prevista para las 14:15 desde el aeropuerto de El Alto. No habrá atención a los medios, aunque la prensa podrá realizar imágenes de apoyo durante la presencia del equipo en la terminal.
El 4-1 quedó atrás, también quedó atrás el último abrazo con su gente en el Siles. Ahora comienza otro capítulo.
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