Hay futbolistas que brillan por su talento. Otros lo hacen por su constancia. Pero están aquellos que tienen la capacidad de aparecer cuando el partido más los necesita. Ese jueves en el Hernando Siles, Dairon Asprilla fue ese jugador.
Con la serie abierta, un rival brasileño que nunca dejó de competir y la presión de no desperdiciar la localía, el delantero colombiano apareció para marcar el gol que selló el 3-2 sobre Gremio y permitió que Bolívar viaje a Porto Alegre con una ventaja, mínima, pero valiosa.
No fue un gol cualquiera. Fue el que evitó que una gran actuación terminara con sabor a poco.
Durante buena parte del encuentro, la Academia mostró intensidad, personalidad y momentos de muy buen fútbol. Sin embargo, cada reacción de Gremio recordaba que las series internacionales se definen por detalles y que ningún margen es suficiente cuando enfrente hay un equipo con tanta historia.
Fue entonces cuando Asprilla encontró su momento.
Con la tranquilidad de los jugadores acostumbrados a las grandes noches, resolvió la jugada que terminó inclinando el marcador a favor de Bolívar y desató el festejo de un Hernando Siles que volvió a vivir una jornada copera inolvidable.
El colombiano llegó este año para reforzar el ataque celeste, aportando experiencia tras una extensa carrera entre Colombia, México y Estados Unidos. Esa trayectoria fue precisamente la que apareció cuando el partido exigía serenidad y determinación.
Su gol no definió la clasificación. La serie sigue completamente abierta y la revancha en Porto Alegre será una prueba aún mayor para el equipo de Flavio Robatto.
Pero sí permitió que Bolívar viaje con una ventaja y, sobre todo, con la certeza de que puede competir de igual a igual frente a uno de los clubes más importantes del continente.
Dairon Asprilla no tenía un historial de goles ante equipos brasileños. Lo que sí tenía era un historial apareciendo cuando la presión era máxima. Y eso fue exactamente lo que hizo frente a Gremio.
Esa fue su primera gran aparición con la camiseta celeste y apenas unos días después volvió a hacerlo, esta vez en el torneo local, anotando el tanto de la victoria frente a Real Potosí. Dos partidos, dos goles decisivos. Una señal de que la Academia encontró a un futbolista capaz de aparecer cuando más lo necesita.
Es que las noches internacionales siempre dejan héroes. Esta vez, el nombre quedó escrito en los botines de Dairon Asprilla.
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